Soy Luis Angel Cofiño, un médico intensivista que trabaja actualmente en la UCI del Hospital Covadonga - Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo. Me formé en la Facultad de Medicina de la misma ciudad, y después fui residente del programa MIR, en el mismo servicio donde ahora trabajo como adjunto de plantilla. Yo, es que soy de ideas fijas. Un saludo desde aquí para todos mis compañeros, lo primero, que ya son muchos años de estar juntos y revueltos.
Y aprovecho para enviar también un saludo a mis compañeros de la UCI del Hospital San Agustín de Avilés, donde hice montones de guardias. Siempre me acuerdo de vosotros. :-)
Pero dejemos el trabajo a un lado. No se cómo has llegado hasta aquí, pero evidentemente me estás buscando por algún motivo, quizás porque me conozcas a través de la Red, o porque seas alguien con quien perdí el contacto hace tiempo, o tal vez has leído algo mío en algún lugar. Pero si me buscas por trabajo, estás en el sitio equivocado, así que mejor me envías un E-mail (lo tienes al pié de esta página). Y si apareciste aquí sin buscarme, entonces lamento decirte que has perdido definitivamente el control sobre tu navegador Web. ;-)
¿Sigues ahí?. Bueno, vale, pero ahora ya estás advertido.
Lo primero de todo es que estoy casado con María, mi santa esposa que me soporta con admirable resignación. Catorce años juntos ya, Dios mio. Un cielo entero se ha ganado en lo que llevamos vivido, por aguantar todas mis rarezas con una sorprendente paciencia. Y por entenderme y aceptar mis extraños cambios de humor, mi poca afición a decir lo que me ocurre cuando me enfado o me deprimo, y mis muchas manías de friki. Catorce años enteritos ahí, y yo sigo sin entender cómo hace, sniff, sniff. :_)
Y respecto a mi familia, te diré que tengo una madre, un hermano, una hermana, un cuñado y dos sobrinos como familia más cercana. Y luego la "familia política", por parte de María, claro. Pero hasta ahí puedo leer. ¡Eh!, estás en mi página web, no la de ninguno de ellos, así que atengámonos a lo nuestro.
Soy un ex-fumador. Puede parecer una chorrez, pero forma parte de mi personalidad y de mi mismidad. Empecé a fumar en los últimos años de facultad y sobre todo en la mili. ¡Oh, sí, yo hice la mili!, fui uno de los últimos en hacerla, en Madrid, concretamente, y debo decir que me gustó, me pareció una experiencia bastante interesante. Pero fumar fumé todo lo que quise, y con lo obsesivo que tiendo a ser con casi todo, me envicié por completo. Años después lo dejé porque me lo pidió María (razón suficiente, por si sola) pero principalmente porque me sentaba mal: la acidez, la tos matutina, y la esclavitud que supone y que solo los fumadores pueden entender. En el teje-maneje de dejarlo, cogí un montón de kilos (90, para mi estatura, eran demasiados), aunque después perdí de nuevo todo ese peso por el procedimiento más simple y eficaz que existe: una dieta, la misma que dan los médicos de familia en los centros de salud. No hay trampa ni cartón: lo único que hay que hacer es cumplirla, así que si tienes el mismo problema ya lo sabes. En cuanto al tabaco, fumo en las fiestas o en ocasiones especiales, pero no tengo ninguna intención de volver a caer. Eso sí, no soy un ex-fumador recalcitrante de esos que no soportan el olor del tabaco: a mí me encanta y me vuelve loco. Puedes fumar a mi lado, si quieres y no me molestará para nada, incluso me gustará. Pero yo no lo haré, gracias. ;-)
Respecto a mis aficiones y la serie de circunstancias que me han llevado a poner en marcha una página Web tan ladrillo como la que tienes delante, tendré que ponerte en antecedentes, supongo, para que te hagas una idea de por dónde han ido los tiros hasta llegar a la cosa actual. Porque a lo largo de mi vida he tenido muchas, muchas aficiones, cada una más exótica que la anterior. Cosas que pasan.
Para empezar, de niño hice un poco de coleccionista de sellos (porque había otro familiar que lo hacía, basicamente), pero era eso, un niño, así que nunca me enganchó de verdad y se volvió en seguida un poco rollo. Lo abandoné miserablemente para dedicar mi tiempo a algo más sencillo y más productivo: leer novelas policiacas y de ciencia-ficción. Mucho mejor, dónde vas a parar.
Luego me dediqué a jugar al ajedrez. Y eso se me dió bien. Leí muchos libros sobre el tema y practiqué un montón, con lo que llegué a estar federado y todo. Pero el esfuerzo que exigía me empezó a parecer desproporcionado para los resultados. Y aunque nunca le perdí del todo la afición, dejé de practicarlo activamente y ocurrió lo que le ocurre a todo órgano que no se usa: se atrofia.
También me dediqué al dibujo artístico, al principio con verdadera pasión, hasta que me di cuenta de que no tenía ninguna capacidad creativa ni para la composición visual. Podía copiar cualquier otro dibujo o incluso una foto con bastante buena técnica, pero era incapaz de sacar nada decente del natural o de mi imaginación. En otras palabras: era malo, rematadamente malo. Y fui lo bastante listo para darme cuenta casi inmediatamente.
Decepcionado con el dibujo, dí el siguiente paso lógico y me dediqué a la fotografía. Y con mi tozudez habitual me dediqué a ello con uñas y dientes y me gasté un pastón en equipo cada vez más sofisticado. Ahí me despisté y tardé muchos años en darme cuenta de por qué mis fotos eran todas una mierda. Pero al final acepté con gran dolor la dura realidad: que la fotografía que tanto amaba me salía fatal simplemente porque lo que me gustaba no era la fotografía. Lo que me gustaba era la técnica fotográfica. No era la imagen, sino la máquina en si misma, tan sofisticada, tan llena de detallitos y de botoncitos que hacen cosas. Estamos hablando de los años 80 y de los años de facultad. En esa época había pocas cosas tan sofisticadas como una cámara reflex de 35 milímetros. Y te recuerdo, para que te hagas una idea, que no había ordenadores (salvo los spectrum), que no había teléfonos móviles (!!!!) y que los discos eran de vinilo. Así, sin anestesia. Supongo que lo vas captando.
Así que, aún en la facultad, di el siguiente paso lógico y encontré una máquina infinitamente más sofisticada: los primeros PC que había en el mercado. En cuanto tuve mi primer ordenador, un PC con 640 Kb de RAM y una disquetera de 3,5 sin disco duro, descubrí un mundo nuevo. Me enamoré a primera vista de aquel trasto (bueno, es una manía que tengo, bastante estúpida por otro lado). La cuestión es que desde el primer día me quedé idiotizado y obsesionado delante de la pantalla. Desde entonces, la informática se ha convertido en mi mejor afición. Y me paseé por el MS-DOS, por Windows 3.1, por OS/2 Warp, por Windows 95 y finalmente por Linux. Cuando entré en Linux volví a quedarme idiotizado delante de la pantalla, alucinado con su sofisticación y potencia, y supe inmediatamente que acababa de llegar a casa. Así que ahí me quedé para siempre: ahí idiotizado. :-D
Dentro de Linux picoteé de todo lo que pillaba: me dediqué a administrar el sistema, simplemente, pero también a la programación HTML, la programación Bash, la programación en C++, un poquito de Gawk para no perder el pulso, alguna noción de SQL solo por tocar las narices, y un montón de cosas más, saltando de aquí y allá por el puro placer de hacerlo. Porque, básicamente, lo que hago es trastear y trastear con la máquina, probando siempre cosas nuevas y haciéndola ronronear con cualquier pijada automatizada que no pueda conseguirse facilmente a golpe de ratón.
Pero no todo es informática. Mi segunda gran afición es la literatura de ciencia-ficción, lo cual cierra el círculo y nos lleva de nuevo a las aficiones de mi infancia. Me gusta un poquito como lector, pero lo cierto es que es mucho más divertido escribir tú mismo los libros que te gustan. Y así a lo tonto me he convertido en escritor aficionado. Y para ser sincero, algún talento debo de tener, porque hasta la fecha me han publicado ya tres libros y varios cuentos cortos, con críticas excelentes (de hecho demasiado buenas, en mi opinión). Solo tienes que buscarme en Google, si quieres más detalles, así que no hace falta que me lance flores a mi mismo, con lo vergonzoso que soy yo para esas cosas.
Eso sí, si te lo estás preguntando, te diré que escribo por el placer de escribir. Es una afición y nada más que eso. No pretendo ser bueno y no tengo ninguna intención de llegar "a lo más alto". Se muy bien cual es mi trabajo, y desde luego no es la literatura. Eso significa que escribo cuando me apetece y lo que me apetece, y si sale algo de cierta calidad, entonces puede que se publique, como de hecho ya ha ocurrido varias veces. Así que no esperes compromisos ni planes a largo plazo, pero ten muy claro también que me gusta escribir, y eso significa que seguiré haciéndolo, no lo dudes. Puede que me lo tome con calma, en un momento dado, pero es casi inevitable que un día empiece a picarme el cuerpo. Y cuando me pica, me pongo, y entonces surge el tozudo cabezón obsesionado que hay dentro de mí, el que se queda pegado a la pantalla hora tras hora.
Y si te lo sigues preguntando, te dire que sí, que a fecha de hoy está empezando a picar ya un poco. Debe ser la edad. ;-)
También me gusta la música. Generalmente en el ordenador, que casi siempre tiene algún mp3 sonando, pero también en mi iPod, un aparatito que me ha regalado últimamente mi santa, que me ha encantado y que me tiene más tonto de lo normal. Estoy metido hasta las cejas en Last.fm. Si te gusta la música, no dudes en apuntarte tú también, y si me buscas me encontrarás como lacofi.
Sobre lo que oigo, la verdad es que me gustan las cosas más variopintas: principalmente Pop en general, pero también cosas más extremas como algo de Metal, o si nos vamos al otro lado también cosas como Azucar Moreno o Amaral, e incluso música House, música Trance, o autores New Age (sobre todo con toques Folk, como Mike Oldfield). Cuando digo "de todo un poco", es de todo excepto música clásica. Pero si quieres que me defina más, te diré que según Last.fm lo que oigo con mayor frecuencia es música pop o pop-rock de solistas femeninas (o duos) de habla no hispana, así que ya lo sabes: Avril Lavigne, Kelly Clarkson, Britney Spears, t.A.T.u, The Veronicas, etc...
Últimamente le estoy dando fuerte a LaFee (El Hada), por influencia directa de justinefan, mi vecina más cercana en Last.fm. Si conoces un poquito la red sabrás que los vecinos no se eligen, te los asigna directamente Last.fm según lo que oyes, así que nuestros gustos resultan ser sorprendentemente parecidos. Por eso, cuando quiero encontrar algo nuevo, siempre le presto mucha atención a lo que ella escucha. ¡Muchas gracias por estar ahí, Claudia!. ¡Y tu sin saber el desaguisado que estás armando en mi iPod!. ;-D
Por cierto, que si a ti te gusta la musica pop-rock con algún tinte gótico, dale también una oportunidad a LaFee, no lo dudes. Algunas canciones, como por ejemplo "Mitternacht" (Medianoche) recuerdan un poquito a Evanescence, pero su voz es mucho más suave, lo que crea un fuerte contraste entre una voz más bien dulce con una música algo dura con toques de metal. No es Rammstein, desde luego, pero tiene un punto, sí señor, sobre todo si a ti también te gustan ese tipo de contrastes. ;-)
Y sí, canta en alemán, y no entiendo ni papa. Pero tampoco a t.A.T.u cuando cantan en ruso y si me apuras, tampoco cuando lo hacen en inglés. Además dejé de intentar entender las letras cuando me enteré de lo que decían las canciones de Ace of Base. Por no hablar del Dragostea din tei, o del Hawaii Bombay, sin ir más lejos. Y oye, ahí están. :-D
Y ahora me dirás que tú entendías la letra de "Escuela de calor", ¿verdad?. ¡Pues será que ibas fumao, voy decite...!. ;-D
Pero en fin, ocurre que escucho la música por rachas. Y ahora estoy saliendo de una fase gótica para caer a una etapa Metal. Industrial, principalmente, aunque también Heavy. Ah, ¿No sabes lo que es el Industrial Metal?. Pues escucha la banda sonora de Matrix, anda. ¿La oyes?. Pues ahí lo tienes, más o menos: hablamos de Rammstein, Marilyn Manson, Oomph!, Rob Zombie y gente por el estilo.
Aunque oigo cosas mucho más raritas, créeme. ;-)
Para conocer mejor mis gustos musicales (en el dudoso caso de que eso te interese), te invito a entrar en mi perfil de Last.fm, donde encontrarás la mayoría de la música que oigo con todo lujo de detalles (no toda). Y por pura curiosidad, no te pierdas tampoco mi vecindario, donde la edad media ronda los 20 años, lo que implica que a mis 40 tacos tengo todavía el espíritu joven... ¡o que Last.fm tiene serios problemas para encuadrarme!. :-D
Pero si te interesa una red social más general, también puedes encontrarme facilmente en Facebook donde entro con cierta frecuencia. Por ahí me verás de vez en cuando, generalmente en plan de cachondeo o soltando unos rollos inmensos cuando alguien me toca la fibra. Y aprovecho para enviar también un saludo desde aquí a mis amigos de Facebook. ;-)
A todo esto, no se en qué narices están pensando los de Facebook. Están retirando las redes, y con ellas los foros que más me gustaban. No veo yo nada clara la dirección que está tomando todo esto y me estoy planteando seriamente pasarme a Myspace o algo así. :-?
Y el cine. También me gusta el cine y suelo ir casi todas las semanas con María. A veces decido yo, a veces ella. Solemos hacer canjes si no estamos de acuerdo, así que en ocasiones me trago un tostón a cambio de una peli buena, buena. Y otras veces es ella la que se traga una peli buena, buena de las mías a cambio de poder ver su tostón. :-P
Pero no te creas, es cierto que me gustan las típicas pelis de guerra y de ciencia ficción. Claro. Soy un tío. Pero me encantan también las buenas comedias románticas, sobre todo si acaban bien y el chico se lleva a la chica. Así que no creas, María y yo llegamos a un acuerdo con mucha más facilidad de lo que podrías pensar. ;-)
Pero si aún no te he decepcionado lo bastante, además tengo que confesar que soy un teleadicto. Solo que no veo nunca los documentales de la 2. Los de Canal de Historia sí, pero muchos son de armas y de guerra, así que es bastante normal. No, lo que yo veo, principalmente, son algunas series (de adolescentes americanos, policiacas, de guerra, o de ciencia-ficción), y toda, o casi toda la telebasura rosa. ¡Oh, sí!. Toda todita. Y estoy puestísimo, te lo aseguro. Así que María y yo nunca discutimos por el mando de la tele (bueno, solo protesta un poco cuando pongo algún documental de aviones militares en Canal de Historia, o cuando me empeño en poner One Tree Hill, que es demasiado fuerte incluso para ella). No se, yo estoy convencido de que ese es el secreto de un buen matrimonio: si hay acuerdo con el mando de la tele, todo irá bien. :-D
Y viajar, claro, pero ¿hay alguien a quien no le guste?. No solo a otros países, también nos gusta hacer alguna escapada por España de vez en cuando. ¿Qué sitio me ha gustado más hasta ahora?. Probablemente Londres, una ciudad que recomiendo a todo el mundo. Seguido por Lisboa, que tiene un par de cosas dificiles de igualar: que está llena de portugueses (gente amable y encantadora donde la haiga) y que hacen un magnífico café vayas donde vayas. Y de España, sin duda Tenerife y Extremadura aunque yo, personalmente, debo confesar que en su día un trocito de mi corazón se quedó atrapado en Madrid. :_)
Para este verano, hemos dudado entre el valle del Loira o Alemania, pero ahora están ambas casi descartadas. En su lugar, se ha hecho fuerte otra de mis favoritas: la madrecita Rusia. Por desgracia, tenemos problemas con las fechas en nuestros respectivos trabajos, así que me temo que se queda también para otro momento. Para consolarnos, en su lugar hemos recuperado la idea de conocer Suiza, una deuda que nos había quedado pendiente desde el año pasado.
Y ya que estamos, quizás hayas observado que en mis libros sale mucha política, así que habrá más de un lector por ahí que piense que me interesa. Y sí, es cierto, me interesa, pero no tengo ideas definidas para desesperación de María, que es una roja de cuidado. Voto siempre, pero soy el típico voto flotante, el indeciso que puede acabar poniendo la papeleta del PP, del PSOE o de algún partido más minoritario, ya sea comunista o de algún grupúsculo de tinte ecologista. ¿De qué depende?. De que me convenzan. Estoy abierto a todas las ideas, oigo todos los debates (si los hay), y escucho atentamente todas las barbaridades que se sueltan en época electoral (o no electoral, y advierto que tengo muy, muy buena memoria para según que cosas). Con el habitual empate técnico que hay hoy en España, acabo siendo el votante que puede inclinarse a uno u otro lado con cierta facilidad, si le dan argumentos o ideas suficientes (en lugar de limitarse a lanzar porquería contra el ventilador). ¡Vamos, señores, convénzanme si pueden, porque somos nosotros los que al final damos o quitamos las victorias electorales!.
Pero si me insistes mucho, te diré que sí que tengo un ideal más o menos definido, solo que hoy por hoy no es defendido de verdad por ningún partido en el terreno de la política española. Es un ideal romántico que arrastro desde mi más tierna adolescencia y que curiosamente sigo teniendo hoy en día: Lo mio no es la izquierda ni la derecha, lo mio es puro y duro nacionalismo europeista, tal y como suena. Y ese oscuro ideal sí que sale insistentemente una y otra vez en casi todo lo que escribo. Fijate, fíjate y lo verás. ;-)
Y como puedes comprobar, no he mencionado el fútbol. Es porque no me gusta. Ni un poquito. Nada. Hasta me ofende que me lo pongan en los bares cuando estoy tomando algo tan tranquilo. Tampoco me gusta ningún deporte. Únicamente le presto un poco de atención a la Fórmula Uno, pero no por el deporte en sí mismo, sino solo por Fernando Alonso, que para eso es de la tierra.
En resumen, que si a pesar de todo esto, estás decidido a contactar conmigo, prueba en Last.fm o Facebook. Pero si no te gustan las redes sociales, puedes mandarme un E-mail directamente (mira al pie de página). Contesto a todos los correos (otra cosa es que tarde en hacerlo) así que si eres un fan de mis libros, o me conoces de alguna red social, o eres un viejo amigo, o amiga, o lo que sea con quien perdí el contacto hace tiempo, no dudes en enviarme un mail. Es curioso, pero mi habitual timidez desaparece casi por completo a través de la Red, ¿vale?, así que seas quien seas, date por invitado/invitada.
Y ahora lárgate de aquí y haz algo de provecho, anda. ;-)